Soy yo mismo el desastre que sugiere
el estallido de un vaso en la cocina.
Una decepción en el día que comienza. Una negación
que engendrará otras negaciones.
Habrá calles y cuerpos sombríos
habitaciones y papeles heridos,
objetos manufacturados rodando hacia la extinción,
edificios y conversaciones minados por el anhelo de
caer;
la vida individual acosada por un crepúsculo
absoluto.
Yo mismo bajo todas las cosas,
un roedor mordiendo sus bordes, apresurando
el deterioro de la fiesta y sus composiciones.
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