lunes, 2 de septiembre de 2013

Rodolfo Fogwill


En diciembre de 1978 hice el amor con una muchacha punk. Decir “hice el amor” es un decir, porque el amor ya estaba hecho antes de mi llegada a Londres y aquello que ella y yo hicimos, ese montón de cosas que hicimos ella y yo, no eran el amor y ni siquiera —me atrevería hoy a demostrarlo— eran un amor: eran eso y sólo eran eso. Lo que interesa en esta historia es que la muchacha punk y yo nos “acostamos juntos”. Otro decir, porque todo habría sido igual si no hubiésemos renunciado a nuestra posición bípeda, integrando eso —¿el amor?— al hábitat de los sueños: la horizontal, la oscuridad del cuarto, la oscuridad del interior de nuestros cuerpos, eso. Primera decepción del lector: en este relato soy varón.

“Muchacha punk” en Cuentos completos (Alfaguara, 2009)

No hay comentarios:

Publicar un comentario